¿Fija, variable o mixta? Descubre cuál te conviene más
Última revisión: 24 de agosto de 2026
Compara cuota, intereses y total pagado en 3 escenarios de Euríbor. Gráficos en tiempo real para tomar la mejor decisión.
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📊 Escenario Euríbor
Fija, variable o mixta: qué significa cada una en 2026
Con el Euríbor en el 2,94 % de media provisional de agosto de 2026, las tres opciones se leen así: la hipoteca fija congela tu cuota de por vida y te aísla de subidas, pero parte de un tipo más alto; la variable sigue al Euríbor y hoy sale más barata al principio, a cambio de revisar la cuota cada año; y la hipoteca mixta fija un tramo inicial (3-5 años) y pasa a variable después, equilibrando los dos mundos.
La pregunta no es cuál es "mejor" en abstracto, sino cuál encaja con tu tolerancia al riesgo y con tu horizonte. Si piensas vender o amortizar antes de 10 años, la variable suele ganar; si vas a firmar a 30 y no quieres sobresaltos, la fija tiene sentido aunque pagues un sobreprecio al principio.
Y si te toca revisión pronto, antes de firmar conviene saber cómo va a cambiar tu cuota con el Euríbor actual: mídelo en la calculadora de revisión de hipoteca.
Cómo usar este comparador para decidir
Mete primero el importe y el plazo reales de tu operación y juega con los tres escenarios de Euríbor. No te quedes con la cuota inicial: el dato que de verdad diferencia es el "total a devolver", porque ahí se ven los intereses acumulados a 20-30 años y donde la fija y la variable se separan de verdad.
Compara siempre con el mismo importe y plazo y cambia solo el tipo; así aíslas el efecto del interés. Si una opción te da una cuota inicial cómoda pero un total a devolver mucho mayor, es señal de que estás pagando caro el tipo fijo de salida.
Como regla práctica: si la diferencia de cuota inicial entre fija y variable es pequeña (menos de 80-100 €), la fija suele compensar por la tranquilidad que da. Si la brecha es grande, la variable gana aunque asumas algo de riesgo.
El error más común al comparar: mirar el TIN y no la TAE
El TIN es el tipo nominal, pero no incluye comisiones, productos vinculados (seguros, tarjetas, plan de pensiones) ni gastos que el banco te obliga a contratar. Dos ofertas con el mismo TIN pueden costarte muy distinto: la que tiene comisión de apertura o seguros encarecidos te sale más cara de verdad.
La TAE lo recoge todo y por eso es la cifra que conviene mirar al comparar; lo explicamos paso a paso en la diferencia entre TIN y TAE explicada fácil. En el comparador usamos TIN porque es el dato público y comparable, pero al negociar tu operación final pide siempre la TAE al banco.